Cuando en el 2009 mi jefe me regaló un magneto con la cara del nuevo flamante Presidente de los Estados Unidos, el tipo me caía bien; pero ni intenté colocarlo en la kitch-nerd colección de magnetos que pendían de mi refrigerador: cómo armonizaba la cara de este new american con una molécula de ADN con lucecitas y varios adhesivos de Microsoft? Así que le regalé el magneto a un amigo...Dubitativa me preguntaba...habré hecho bien? Es que a veces me daba por admirarlo cuando en sus primeros tiempos como presidente "intentó" terminar la guerra en Iraq, retirar las tropas estadounidenses de allá, cerrar Guantánamo. Cuando al negrito le dieron el Nobel, pensé: ahhh, estoy en sintonía con Oslo...y de repente eso encendió una neurona por allí adentro de mi SNC: esto es una patente de corso!!! Así que me senté a esperar a que se hiciera efectiva, viendo cómo se desplomaba la economía americana porque el negrito no conseguía ponerse de acuerdo con el congreso...viendo cómo levantaba de nuevo a costa de un Iraq aún en guerra, un Egipto caótico, un Israel haciendo lobby en USA y genocidio en Palestina. Me senté a esperar la efectividad de la patente de corso hasta que al fin llegó. Aún me retumban en los oídos las palabras de Obama sonando en mi radio vieja hoy al mediodía: fui ELEGIDO para hacer la paz, no la guerra. Ay noruegos, Nobel no los quería nada: explíquenle al mundo cómo dando un premio de paz, dan el visto bueno para la guerra. (Este lo tenía hace tiempo escrito y decidí publicarlo luego del anterior...)
domingo, 24 de agosto de 2014
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